La
Implementación de la Plataforma de Acción de Beijing: un enfoque
sustentado en los derechos humanos
Recomendaciones:
La Violencia Contra las Mujeres & Las Mujeres y la Economía
febrero
2000
INTRODUCCIÓN
La
evaluación de la Plataforma de Acción de Beijing a los cinco años
(B + 5) representa una oportunidad importante para avanzar la implementación
de l Plataforma y la promoción de los derechos humanos de las mujeres.
A lo largo de los 90, las activistas de derechos humanos lograron
el reconocimiento por parte de las Naciones Unidas de que los derechos
de las mujeres son derechos humanos. Hoy en día, los conceptos de
la protección y la promoción de los derechos humanos de las mujeres
han sido ampliamente incorporados en las declaraciones de los gobiernos
y las organizaciones inter-gubernamentales. Sin embargo, la realidad
queda atrás de la retórica. Las acciones concertadas y la asignación
de los recursos necesarios para efectivamente reducir, y ultimamente
poner fin a las violaciones de derechos humanos de las mujeres no
han sido comprometidos.
El
proceso de evaluación debería confirmar que la Plataforma de Acción
de Beijing es un documento que tiene sus fundamentos en los derechos
humanos. La Plataforma representa una de las expresiones más comprensivas
de los compromisos de los gobiernos con los derechos humanos de
las mujeres y las niñas. Tiene su base en el entendimiento de que
los derechos de las mujeres son derechos humanos. Sus propuestas
detalladas sirven para dar forma concreta a los derechos humanos
de las mujeres en todas las doce esferas de especial preocupación.
Visto en conjunto con los convenios de los derechos humanos La
Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional
sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional
sobre los Derechos Civiles y Políticos, la Convención sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW),
entre otros y los documentos de las otras conferencias de la ONU
de los 90 la Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos, la
Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social, la Cumbre Mundial para
los Niños, la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre las
Habitaciones Humanas y la Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente
y el Desarrollo nos proporciona una visión y unas estrategias
para la nueva década.
La
evaluación Beijing + 5 no tiene que ver con los conceptos abstractos.
Las leyes discriminatorias y las otras violaciones de los derechos
humanos de las mujeres afectan las vidas y son causa de muerte de
mujeres y niñas todos los días. Es esencial aprovechar de la evaluación
para buscar maneras de accelerar la implementación de la Plataforma
así como maneras de medir el progreso hacia las metas declaradas.
En la Plataforma de Acción, está anotada que "Los derechos
humanos de la mujer, tal como han sido definidos por los instrumentos
internacionales de derechos humanos, solo serán letra muerta si
no se reconocen plenamente y se protegen, aplican, realizan y hacen
cumplir efectivamente, tanto en el derecho como en la práctica.
nacional, en los códigos de familia, civiles, penales, laborales
y comerciales y en las reglamentaciones administrativas." (párafo
218).
En
este año 2000, hay que enfrentar el reto de buscar cómo aprovechar
de la evaluación para convencerles a los gobiernos de tomar pasos
más concretos para avanzar los derechos humanos de las mujeres.
Un enfoque feminista con base en los derechos humanos podría ser
útil para el proceso. En un análisis feminista, las mujeres -- en
toda su diversidad -- están colocadas en el centro de la agenda
y todas las políticas, prácticas y acciones están evaluadas por
sus efectos, reales o posibles, en las vidas de las mujeres, tomando
en cuenta las múltiples encrucijadas de raza, clase, edad, etnicidad,
orientación sexual, afiliación religiosa, acceso a ingresos y tipos
de habilidades físicas y mentales.
Dos
de los aspectos más importantes de un enfoque con base en los derechos
humanos son la estandarización y la responsabilidad.
Los convenios de los derechos humanos aportan una perspectiva ética
y proponen estándares comunes para todos los pueblos y todas las
naciones que sirven para medir y promover el respeto para los derechos
y las liberatades de todos. La responsabilidad significa que, no
es simplemente una buena idea, sino que un deber de los gobiernos,
de las Naciones Unidas y de las otras agrupaciones inter-gubernamentales,
hacer máximos esfuerzos para implementar los compromisos que han
hecho hacia los derechos humanos. Dado que los gobiernos tienen
la responsabilidad de implementar los estándares de derechos humanos,
es necesario que ellos mismos se los cumplan y que los implementen
con relación a otros: el sector privado que incluye las emprezas
transnacionales y otras entidades por los cuales los gobiernos tienen
la responsabilidad regulatoria y los individuos, sobre cuya conducta
tienen la responsabilidad jurídica.
Se
puede medir la implementación más eficazmente si existen metas claras
a nivel nacional, regional e internacional. Aunque la Plataforma
de Acción de Beijing es resulta de una de las conferencias mundiales
más visionarias de los 90, a diferencia con los documentos de otras
conferencias, casi no expresa metas especificas ni puntos
de referencia para medir el progreso. Ya es hora de fijar metas
claras así como calendarizaciones e indicadores que puedan servir
para medir el progreso.
Para
alcanzar las metas en cuanto a la implementación de la Plataforma
de Beijing, un elemento esencial es la asignación de recursos
adecuados. Aunque pueda ser difícil para muchos gobiernos, es
necesario encontrar maneras creativas de reasignar los recursos
existentes además de estrategias para generar nuevos recursos. Algunas
posibles estrategias podrían ser las siguientes: evaluar los presupuestos
con el fin de asegurar de que todos los programas sean sensibles
al género; emplear los recursos existentes para que reflejen las
prioridades sensibles al género; y asegurar que los recursos lleguen
a las mujeres de base. Una falta de voluntad para tratar el problema
de los recursos es muestra de falta de voluntad política para trabajar
hacia la igualdad de género y la promoción de los derechos humanos
de las mujeres.
Una
expresión mínima de la voluntad política es la promulgación
y la implementación de legislación que ilegaliza toda violación
de los derechos humanos de las mujeres, en conjunto con la revocación
de todas las leyes discriminatorias en los códigos nacionales. Otra
expresión de la voluntad política es la colección de información
y estadísticas desagregadas por género y que toma en cuenta
el trabajo investigativo de los grupos de mujeres de base. Tal información
se puede utilizar para la formulación de politícas eficaces así
como la estipulación de puntos de referencia e indicadores de progreso.
LA VIOLENCIA
CONTRA LAS MUJERES: RECOMENDACIONES
En
el Plan de Acción de Viena de la Conferencia Mundial sobre los Derechos
Humanos y en la Plataforma de Acción de Beijing, la violencia contra
las mujeres está reconocida como una violación fundamental de
los derechos humanos. Así es que los gobiernos han reconocido
que trabajar para su eliminación en todas las esferas de la vida
es su deber. La violencia frecuentemente representa un obstáculo
a la realización de los derechos humanos de la mujeres y las niñas
en todas las demás areas de la Plataforma. Sin embargo, aunque existe
el acuerdo de que es necesario terminar con la violencia contra
las mujeres, en realidad ha habido poco progreso. En algunos casos,
la legislación nacional no está conforme con la seriedad del delito.
En la mayoría de casos, no se ha sido asignado los recursos adecuados
para atacar el problema.
La
Plataforma de Beijing expone varios de los pasos specíficos que
los gobiernos tienen que tomar para acabar con la violencia contra
las mujeres en la familia, en la comunidad, y por parte del Estado.
Además, los esfuerzos para poner fin a la violencia tienen que ser
interrelacionados con las otras areas de la Plataforma ya que la
situación económica, política y social de una mujer, en conjunto
con factores como su raza, clase, edad, orientación sexual, etnicidad,
religión, habilidades fisicas y mentales, y su estatus de refugiada,
migrante o prisionera puedan afectar su experiencia con la violencia
y su capacidad de escaparla.
Para
terminar con la violencia contra las mujeres es necesario tomar
acciones en muchas esferas. Es escencial que los servicios
sean comprensivos, facilmente accesibles y responsivos a todas las
mujeres en sus diversos ámbitos. Las estrategias de la educación
y la prevención representan la única esperanza para cambio en
el futuro. Es necesario tomar acciones en las areas de la legislación/la
penalización, la designación de recursos y la coleccion
de datos/investigación.
La
legislación sirve como un estándar mínimo de compromiso de parte
de un gobierno para actuar en contra el delito. Sin embargo, aunque
un número de gobiernos han adoptado legislación contra la violencia
contra las mujeres, el factor crucial es la implementación, y esta,
lamentablemente, queda atrás. Además, ya que toda persona es igual
ante la ley, todas las formas de violencia contra las mujeres deberían
ser debidmente prosesadas, incluso los delitos cometidos por parte
de las parejas y los familiares.
Es
difícil establecer referencias para medir progreso hacia la meta
de disminuir y eliminar la violencia contra las mujeres porque los
datos sobre la incidencia y la naturaleza de las distintas formas
de violencia son aún muy básicos, parciales e inconsistentes y no
conforman con estándares y referencias uniformes. Los datos
exactos son una herramienta fundamental para la formulación
de políticas eficaces y en designación de recursos. Por estas razones,
es necesario lograr una mayor colaboración a nivel nacional e internacional
para resolver el problema. Las Naciones Unidas deben de establecer
una base de datos sobre la violencia contra las mujeres
que sea facilmente accesible y de carácter internacional.
Para
acabar con la violencia contra las mujeres, es necesario tener los
recursos adecuados. Los gobiernos deben de proporcionar fondos
para los servicios directos para las sobrevivientes de violencia.
También deben de financiar la capacitación en la violencia con base
en género para la judicatura, la policia, y l@s trabajador@s de
la salud, la educación y la migración.
LAS MUJERES
Y LA ECONOMÍA: RECOMENDACIONES
El
trabajo de las mujeres, tanto pagado como no pagado, en el hogar,
en la comunidad y en los centros de trabajo, es central al buen
funcionamiento de las sociedades y las economías. En todas las regiones
del mundo, las mujeres están aumentando su presencia en la fuerza
de trabajo. La manipulación estratégica del trabajo flexible de
las mujeres está siendo utilizada para maximizar la competitividad
económica y para aumentar las ganancias de las emprezas. La calidad,
la remuneración, y la seguridad de los trabajos de las mujeres es
una preocupación importante.
Si
los gobiernos piensan en cumplir con sus compromisos con los derechos
económicos y el empoderamiento económico de las mujeres, es necesario
que reconozcan el aporte de las mujeres y los impactos específicos
y desiguales que les están afectando como resultado de las politícas
económicas. Los gobiernos y las Naciones Unidas deben de tomar acciones
concretas para asegurar los derechos económicos de las mujeres y
la plena realización de la dignidad humana.
Los
gobiernos deben de evaluar las tendencias con respecto al empleo
con el fin de identificar las areas de crecimiento en cuanto al
empleo femenino (especialmente el trabajo de tiempo parcial, temporal,
de domicilio, etc.) así como las estructuras existentes para la
protección social (la compensación para el desempleo, la salud,
las pensiones) para determinar si las mujeres están recibiendo la
protección igual y adecuada. Los gobiernos deben de tomar pasos
para corregir las deficiencias en la protección social.
Los
gobiernos, en consulta con las organizaciones de mujeres, deben
fijar metas para erradicar la pobreza. Estas medidas deben de incluir
fechas metas para incrementos en los salarios mínimos y
los programas de asistencia pública, para asegurar que los salarios
y los subsidios sean suficientes para una vida digna.
Los
gobiernos deben de prohibir juridicamente el trato discriminatorio
hacia las mujeres en cuanto a los despidos con el fin de disminuir
la fuerza de trabajo de una empreza, la cierra de fábricas, las
actividades de las emprezas multinacionales, etc. Las Naciones Unidas
y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) deben de tomar
el liderazgo en abrir un diálogo internacional entre el sector privado,
los gobiernos y la sociedad civil, y especialmente las organizaciones
de mujeres trabajadoras con el fin de acabar con la competividad
del salario más bajo y para promover la aceptación de y el cumplimiento
con la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos
fundamentales en el trabajo. Los acuerdos comerciales bilaterales
y multilaterales deben de respetar los relevantes convenios e instrumentos
internacionales para la promoción y la protección de la igualdad
de género.
Los
gobiernos deben de asesorar a las organizaciones de mujeres
de su derecho de utilizar el Protocolo Opcional de la CEDAW para
gestionar reparaciones por los impactos discriminatorios de las
políticas de las corporaciones, como, por ejemplo, la disminución
de la fuerza de trabajo, la cierra de fábricas y la contratación
de trabajo de otras fuentes más baratas en los casos en que tales
prácticas afectan principalmente a la fuerza de trabajo femenina.
Los
gobiernos nacionales deben de organizar consultas con las mujeres
menos priviligiadas las mujeres pobres, las mujeres de base, las
que dependen de subsidios de los gobiernos, las inmigrantes, las
mujeres con incapacidades físicas o mentales, las minoridades raciales
y étnicas, entre otras para escuchar sus puntos de vista con respecto
a los impactos de la globalización y sus sugerencias para estrategias
alternativas. Los pueblos y las comunidades no deberían tener que
pagar el costo de la injusticia económica que tiene sus raíces en
las enormes ganancias de las emprezas multinacionales.
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